• A pesar de la solidez y estabilidad del sistema bancario, el crédito era insuficiente, particularmente para las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas.
    • El nivel de crédito era bajo respecto a estándares internacionales e, incluso, regionales. En 2012, el financiamiento interno al sector privado representaba apenas el 27% del PIB ─por debajo del promedio de 40% del PIB en los países de América Latina y el Caribe, y muy inferior al promedio de los países miembros de la OCDE (150% del PIB).
  • Además, la competencia en el sector financiero era limitada, lo que dificultaba el acceso, cobertura y expansión del crédito, y ─por ende─ era muy caro.