Con la Reforma Educativa, –la primera del sexenio y que contó con un amplio respaldo legislativo– México pasó de un modelo centrado en la alfabetización y la ampliación de la cobertura a uno centrado en la calidad de la educación, a partir de tres pilares: 1) la adopción de un Nuevo Modelo Educativo; 2) nuevos mecanismos para la formación, capacitación y evaluación docente, y 3) mejor infraestructura en las escuelas.